Cómo la palabra “volver a la realidad” te está destruyendo

Okey. Este post lo decidí escribir luego de comenzar a leer un libro muy inspirador que se llama “The 4-Hour Workweek” de Timothy Ferris (va link por si se lo quieren comprar por Amazon) y en el que básicamente el autor te explica cómo has sido entrenado a lo largo de tu vida para hacer determinadas tareas y cómo puedes ir eliminando ese “mindset” para el que la sociedad (y todas esas normas impuestas) te ha preparado y limpiado el piso.

Leyendo ese pedazo de libro y gracias a un sistema que estoy estudiando (ya les contaré más adelante), se me vino a la cabeza una frase que escucho o leo a diario entre colegas y amigos y que siempre me ha hecho mucho ruido: “de vuelta a la realidad”. Decir eso con caras largas, signos de exclamación y tono desganado después de unas despampanantes vacaciones en El Caribe o un viajecito por el Sudeste, para mi significa que definitivamente sus vidas post vacaciones no les satisface. Es decir, gastan 45, 50 o más horas en una vida que no les gusta.

Entonces, ¿para qué haces lo que haces? ¿Qué sentido tiene entorpecer una vida que podría estar llena de alegría o al menos de grandes desafíos? A lo mejor no vas a ser feliz todos los días a cada hora pero, ¿para que gastar tu tiempo en algo que odias? De hecho, el autor de este libro dice algo que es aún mejor: lo opuesto a ser feliz no es ser infeliz sino que estar aburrido. Vivir una vida de aburrimiento. “What we fear most is usually what we most need to do”, explica.

“Hay que pagar cuentas”, me van a decir algunos. Bingo! Been there, done that. Hasta hace unos meses estuve en la quiebra y decidí nunca más volver a estarlo luego de pagar todo lo que debía a ese banco usurero chileno con logo rojo (¿ya saben a cuál me refiero? Bingo again!). Incluso estando quebrada siempre supe que un determinado conjunto de normas sociales definitivamente NO iban conmigo, como cuando te preguntan “¿qué haces?” y la respuesta tiene que ser tu oficio como si éste te determinara completamente.

Así que déjate de boludeses y acaba con la frase “vuelta a la realidad” porque el presente es un regalo y, si lo vas a desperdiciar un día más en una pega que te estresa, si te levantas un día más y te miras al espejo diciendo “odio esto”, te recomiendo que despidas a tu jefe y te busques una forma de vivirla.

Decidí venirme a Canadá sin un plan concreto pero sabiendo que haría algo. Y lo estoy haciendo y todavía estoy aprendiendo (y prometo que les compartiré mis secretos más adelante), porque quiero poder responder a la pregunta “qué haces de tu vida” con un “me la dedico”.

Les dejo un temita de Eurythmics que estoy escuchando,“There Must be an Angel”, sobre todo para a aquellos a los que les falta tener un poquito más de fe y todavía no le piden nada al “Yunivers”. ¡Pídele lo que quieras, que se te va a cumplir! Pero pide con propósito porque las cosas no llegan solas y eso del destino es una forma irresponsable invitándote a la inacción. No, yo creo en las decisiones no solo en el destino.

 

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