Consejos de una ex deudora a actuales deudores

Antes de terminar de pagar todo lo que le debía al banco cuyo logo es rojo y blanco, había pensado en escribir un libro una vez que finiquitara la deuda porque, después de todo, una buena cantidad de chilenos (desconozco las cifras exactas) está endeudado. Es la nueva esclavitud como me gusta llamarla: te dan créditos de consumo hasta para comprar pan y ahora que estoy viviendo en Canadá me hace aún más sentido porqué los chilenos se endeudan, es que sencillamente no les alcanza porque, seamos honestos, el sueldo mínimo en nuestra larga y angosta tierra es miserable.

Dicho esto les cuento que ya llevo más de 6 meses limpia luego de 4 años llorados y pataleados; creo que de momento escribir un libro de autoayuda para los actuales deudores es un poco mucho pero sí me quise dar unos minutos para escribir un post en Mi Casa es el Mundo y aprovechar de descargarme (alguna vez tenía que hacerlo de manera más pública). Así que acá va: consejos que a mi me sirvieron para sobrellevar la carga de una deuda sin morir en el intento.

  1. La tienes que pagar sí o sí: frente a esto no hay absolutamente nada que puedas hacer. Y ya que la tienes que pagar, respira profundo para lo que viene a continuación:
  2. Llora y patalea, no te engullas la rabia: yo me hice ese daño, estaba estresada por la deuda y subí cerca de 15 kilos, mi cuerpo no me lo agradeció ya que me costaba moverme y hacer una de las actividades que más me gustan: caminar. Por eso mi mente tampoco lo agradeció, cada vez que estaba enojada por la deuda en vez de llorar y patalear, me lo comía todo y después sentía culpa. Era un círculo vicioso. Cuando entendí que el daño ya estaba hecho y que ningún chocolate lo iba a remediar, entendí también que era mejor llorar la rabia y no engullirla. Así, bajé los 15 kilos que tenía encima gracias a un grupo de apoyo que se llama GOCE. Y cuando me quería comer un chocolate lo hacía con plena consciencia y con ganas, no era la rabia lo que me estaba comiendo ahora sino que un chocolate que tenía ganas de comer y punto.
  3. Háblalo: busca a personas en la misma situación porque hablar de lo que les pasa ayuda mucho. Yo encontré a GOCE y además a alguien muy cercano que estaba con una deuda casi tan fea como la mía, entonces de vez en cuando nos llamábamos para desahogarnos, llorar y putear al banco en cuestión. También le conté a mis amigas para que entendieran que no era de “manito de guagua” el no querer gastar sino que porque me estaba ordenando con mis finanzas, y esto me lleva al cuarto punto:
  4. La tabla Excel: ¡El mejor invento! Ganando poco logré ordenar mis finanzas gracias a una tabla Excel que me armé con todos mis gastos mensuales en donde incluí: gastos en comida a la semana, regalos de amigas con presupuestos definidos, salidas de fin de semana, un regalo al mes para mi (siempre algo chico, una polera o algo de papelería que me encanta), ahorro para viajar en mis vacaciones y, lo más importante, lo que tenía que ahorrar mensualmente para terminar de pagar antes lo adeudado. Debido a los intereses mi deuda debía terminar de pagarse en 7 años y yo la finiquité al cabo de 4 años. En ese sentido me volví muy cuadrada con mis gastos y es probable que durante todo ese tiempo haya sido la amiga “pain in the ass” porque siempre intentaba gastar lo menos posible cuando salíamos. Como aprendí en GOCE, decir “no, muchas gracias” te vuelve súper poderosa. Y al final los que te quieren se quedan cerca siempre (así que si tienes que descartar gente, just do it without fear!).
  5. Muchos de nuestros gastos son inventados: Siguiendo con la línea del punto 4, muchos de los gastos que tenemos son un invento: el celular de última temporada, comidas fancy, regalos caros para fechas importantes con la pareja (por ejemplo, el anillo de compromiso es un invento; lindo pero invento de una joyería de principios del siglo XX, quedó en la retina de la sociedad y ahora si alguien quiere pedir matri, saca el anillo), suma y sigue. Si vas sacando esos gastos innecesarios te darás cuenta que sí puedes continuar con tu vida tranquilamente. Insisto, los que te quieren se quedan cerca siempre aunque estés a 8 mil kilómetros de distancia (y en esto sí que tengo experiencia).
  6. Si no te haces millonario con tu trabajo, al menos que sea uno que te apasione: Siempre gané menos que mis colegas de mi universidad con los mismos años de experiencia. ¿Idiota? Tal vez un poco pero siempre trabajé en lugares donde todos mis esfuerzos se iban a una causa importante para mejorar algo en el mundo y no hacer más ricos a los que ya son millonarios. Eso me ayudó a sobrellevar la carga de tener una deuda, saber que 45 horas a la semana, a pesar de ganar poco, iban destinadas a hacer de este un mundo mejor para la humanidad.
  7. Haz deporte y aliméntate de manera saludable: Lo que sea en deportes, no es necesario que salgas a correr la maratón. Encontré a personas que habían descubierto algo en el baile, otros en las pesas, otros en el crossfit. Yo encontré lo mío en el yoga y en la meditación. Y alimentándome de manera saludable porque al final lo que le hace bien al cuerpo le hace bien a la mente y, finalmente, al alma.
  8. Dos libros que recomiendo: The Power of Habit de Charles Duhigg y Cashflow Quadrant de Albert K. Kiyosaki. Además, recomiendo Transform your Habits de James Clear que está para bajar gratis (con este libro llegué al primero que les recomiendo en este punto). Es una breve guía de cómo transformarte con pequeños pasos y cómo estos y no un deadline, son lo que te determinan al final del camino, lo que te hace quien quieres ser (y darte cuenta de que quizás eres alguien que no quieres ser).

¿Tienes alguna deuda? ¿Necesitas apoyo? ¿Qué has hecho para sobrellevar la carga? Te invito a que me escribas en los comentarios y así podremos tener intercambio de consejos.

Escuchando la canción “Hold me now” de Thompson Twins, me despido hasta el próximo miércoles.

4 thoughts on “Consejos de una ex deudora a actuales deudores

  1. Qué buenos consejos! de verdad me sentí full identificada…Estoy endeudada hasta las cachas hasta al menos 3 años más y sé lo que se siente.

    Yo sólo agregaría a tus consejos tres más:

    1. Suéltalo…como la deuda se tiene que pagar sí o sí, suelta la carga de la culpa que te come. Si fuiste irresponsable con tu plata y hoy estás endeudada por eso (mi caso) ya está! basta de culparte!…sigue adelante no más.

    2. La deuda termina…a mí me ha ayudado mucho saber que la deuda tiene una fecha final…saber qué día voy a terminar de pagar mi deuda, me ha servido mucho para darle paz a mi alma y sobre todo rienda suelta a mis sueños.

    3. No dejes que tus sueños mueran…mis amigas y amigos ya han viajado por todo el mundo…y yo no he podido porque…no tengo niuno…pero como sé que mi deuda tiene fecha final, no dejo que mis sueños de conocer el mundo se me acaben…quizás es cierto, los haré más vieja, con otros objetivos, con otros ojos, quizás hasta en familia o en pareja…pero los haré igual…y tener esa meta clara en mi cabeza, pucha que me ha ayudado…

    Y estoy absolutamente de acuerdo contigo…los que te quieren y te conocen, no se van porque no puedas pagar un restaurant más pituco o no puedas acompañarlos a viajar, o tus regalos sean más sencillos…agachar el moño y contar tu realidad, no te hace menos, sino, todo lo contrario, muchísimo más…

    Besos y gracias!

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