Canada´s Wonderland: diario de una gallina

Primero, tengo que confesar que en mi primera visita al famoso parque de diversiones canadiense, Canada´s Wonderland, sólo me subí a dos montañas rusas (o “roller coasters”). Debo confesar también que en ninguna de las dos sabía a lo que iba y creo que fue mucho mejor porque me subí a dos que están calificadas con puntaje 5 en una escala con máximo de 6 (las dos que se llevan el primer lugar son Leviathan y Behemoth), me refiero al Dragon Fire y a Vortex.

Para los que están planeando ir y le tienen cierta aprehensión a las montañas rusas – como yo que cuando tenía 8 años las amaba y no sé qué pasó que me empezaron a dar miedo- les doy las siguientes recomendaciones (algunas son aplicables para cualquier parque de diversiones):

  • Suban sin pensarlo mucho, ojalá sin saber a lo que van. Cuando me subí a las dos montañas rusas que les mencioné, no tenía idea a lo que iba. Mis amigos me dijeron que eran chicas así que les creí y me subí sin pensar. Y en realidad son bien cortas pero intensas.
  • Las vueltas son cortas, piensen que en menos de 2 minutos habrá terminado todo (es más, hay algunas que duran solo segundos).
  • ¡No coman nada al menos 3 horas antes! Si sufren del estómago no lo sobrecarguen con comida porque hay montañas rusas con vueltas mortales (“loops”). Si tienen Omeprazol, ¡tanto mejor!
  • No se fuercen a subir. Creo que debiese ser una experiencia que disfruten y, si no disfrutaron un juego, ¿para qué?
  • Vayan con amigos y harto apoyo moral. Además, después se pueden reír de cómo gritaban los otros (en esta caso, yo me convertí en el blanco de las risas porque fui la más gritona pero incluso yo me río de mi misma ahora).
  • En Canada’s Wonderland hay juegos de agua así que lleven traje de baño y ropa de cambio (el día les puede tocar muy caluroso y van a necesitar un par de chapuzones).
  • Compren el pase de la temporada. El parque es tan grande que no lograrán subir en un solo día y el pase que les dura hasta noviembre queda pagado con solo dos idas (cuesta alrededor de 70 dólares canadienses mientras que el pase diario cuesta unos 35 a 40 dólares canadienses).

Más adelante les contaré cómo son las demás montañas rusas (espero poder incluir a las dos más grandes), lo que es seguro es que antes de ir tendré que cuidar mi alimentación cuidadosamente para subir a más (¡y perder el miedo!) porque, al final, hoy me reía recordando lo mucho que grité y lo liberador que puede ser.

Escuchando una canción muy rockera de Steppenwolf, “Born to be Wild”, los dejo hasta la próxima semana. Aur revoir!

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