Nuestro primer “Canada Day”

El nombre Canadá viene de la palabra “kanata” que significa “asentamiento” o “villa” y es del lenguaje Iroquoian, propio de los indígenas de Norte América, en este caso de los que vivían a orillas del río Saint Lawrence.

Ese fue el párrafo cultural en el que introduzco a un país que nos ha recibido con los brazos abiertos y en el que, durante 6 meses, ha sido nuestro hogar. El fin de semana pasado, sábado 1 de julio, celebramos los 150 años de este hermoso país y lo celebramos en grande: primero nos juntamos con nuestros amigos en el Trinity Bellwoods Park y caminamos por una de mis avenidas favoritas en Toronto, Queen Street West, hasta el Nathan Phillips Square (donde está el signo de Toronto y el City Hall) en donde había música y otros shows en vivo. Luego de eso, caminamos hasta la CN Tower donde además encuentras el Rogers Centre y el Ripley’s Aquarium. Terminamos bebiendo cerveza y bailando con gente un poco loca (entre ellos un hombre con sombrero fabuloso) en el Steam Whistle Brewery para finalizar la noche con fuegos artificiales en la torre y la playa.

Este post va dedicado a Canadá porque hay razones para celebrar (aunque debo mencionar que mucho de lo que menciono es sólo en relación a Toronto):

  1. La multiculturalidad y el respeto: Es probablemente uno de los países donde hay mayor respeto y amor por todas las razas, religiones y estilos. Acá la palabra “tolerancia” sencillamente no existe porque nadie “tolera” al otro. Se quieren y punto. Es la principal razón por la que me encanta este país, vas en el bus o en el Subway y es como estar en Babel. Eso es de lo más cool.
  2. Sory: No por nada los molestan con el “sory” y es que hasta a una se le pega. Yo soy de la clase de personas que pelean por la vida, en Santiago vivía peleando con todos, acá no es necesario y hasta he pedido disculpas (“sory!”) porque sí.
  3. La preocupación por el medio ambiente: Son tan preocupados que nadie roba los basureros del otro. Cada casa tiene basurero de reciclaje, otro para compost (materia orgánica) y uno más para basurero. Además, hay 303,571 km² de sólo parque nacional. Y cientos de tiendas de consumo responsable y ferias de comercio justo.
  4. Son Amistosos: He terminado conversando en paraderos de buses, tiendas y supermercados con canadienses que tienen, además, otras nacionalidades (canadienses-checos, canadienses-italianos, canadienses-colombianos, canadienses-chilenos, canadienses-brasileros, canadienses-koreanos, canadienses-indios, canadienses-griegos… you name it).
  5. No roban: Puedo andar con la mochila colgada de mi espalda sin preocuparme de que me vayan a abrir alguno de los bolsillos para sacarme algo.
  6. Canada’s Wonderland ♥
  7. Los perros y los gatos son muy felices: muchas tiendas y restoranes no tienen ni un problema en que entres con tu mascota. Es más, creo que en ninguna he visto que le pidan al dueño que salga con su perro o su gato porque no se aceptan.
  8. Alanis Morrisette, Keanu Reeves, Bryan Adams, Neil Young, Cobie Smulders , Céline Dion, Leonard Cohen, Ellen Page, Steppenwolf, Sarah Mclachlan, Lighthouse, Joni Mitchell, Heart… ¡Y la lista sigue!
  9. El Primer Ministro Justin Trudeau es de lo más cool.
  10. Es el paraíso para los vegetarianos y veganos: A mi me ha facilitado las cosas poder ir a cualquier parte con mis amigos porque, donde sea que vayamos, hay opciones vegetarianas para mi.
  11. El transporte público funciona: salvo en determinados casos e incluso así puedes ver los horarios de los buses en alguna página web como la del TTC (el transporte público de Toronto ciudad).
  12. Hay muchos panoramas todo el tiempo. Imposible aburrirse.
  13. Gracias a la multiculturalidad, se celebran festividades de todas las partes del mundo, lo que enriquece culturalmente a cualquier ser humano.
  14. La política de apertura con los refugiados.
  15. El amor al café: Se me llegó a pegar la manía de andar con un mug de café en el bus y el metro. Y, nuevamente, gracias a la multiculturalidad puedes conseguir excelente café colombiano y etíope.
  16. Y, cómo no mencionarlo: su primero ministro, Justin Trudeau, que roba la atención en todo el mundo no sólo porque es guapo sino porque además es extremo carismático, amante de los animales, pro-todo, surfista, cuida al planeta, se une a las causas justas en todo el mundo y ayuda a los inmigrantes a venir al país. Eso es lindo. Muy lindo.

Podría continuar con la lista pero prefiero continuar escuchando mi soundtrack de oldies y guardar espacio para nuevas entradas. ¿Alguno tiene algo que agregar? ¿Qué te gusta de tu país? ¡Anímate a escribirlo en los comentarios!

Con “Things can only get better” de Howard Jones, los leo próximamente.

2 comentarios en “Nuestro primer “Canada Day”

  1. Hola: llevo un buen rato leyendo tus post y me han encantado, no se como llegue creo que por el. Facebook de chilenas en Canadá.
    Te quería comentar que como en un principio colocaste que el post aplicaba a Toronto (que es donde has estado), puedo decir que aplica perfectamente a Aberta también.
    Estoy enamorada de este país no sólo de los paisajes bellos que he podido conocer, sino principalmente por su cultura… Lo amistosos, lo multicultural, el sentirse segura, he andado sola por muchos lugares y la única vez que he sentido miedo fue en la montaña por miedo a que apareciera un oso, jajaja pero jamás con esa inseguridad que tienes en chile al ser mujer y caminar sola por algún lugar. Me ha impresionado lo correctos y puntuales que son, como cumplen fielmente las normas y leyes, como valoran y respetan el trabajo de otros y que un acuerdo con un apretón de manos es suficiente para que se respete.
    Mientras en chile la gente reclama porque el extranjero le llega a quitar su trabajo, acá te dicen “gracias por elegir Canadá, que tenga mucho exito” 😍.
    Llevo un rato pensando en las cosas malas que he podido ver y solo se me ocurren 3 (malas a modo personal) :
    – Especialidades médicas y dentistas caros. Aunque la mayoría lo soluciona con el seguro dado por el trabajo.
    – No son de piel, no te saludas de beso, el abrazo es más para cuando ya has entablado una relación más cercana y en ese sentido prefiero al latinoamericano, sin embargo, cuando son tan lindos contigo, ya no te importa que solo tengas que despedirte con un apretón de manos.
    – Sacarse los zapatos jajajja esta si que es bien personal y la mayoría de la gente no lo considera algo malo, pero yo detesto andar sin zapatos jajaja es más cuando me visto no se si me siento cómoda o no hasta que me pongo los zapatos. Jajaja Si bien es algo que sería bueno adoptar en chile para ahorrar el tiempo de barrer y limpiar pisos, no me puedo acostumbrar 😭

    Te dejo mis cariños y sigue escribiendo tus historias, nunca sabes a quien pueden serles útiles, de hecho he pensado en hacer algo parecido con el fin de poder guardar mis recuerdos en un lugar más seguro 😬.
    Si pudieras comentarme como lo haces para vivir económicamente lo agradecería, y con el tema de visas para pasar tato tiempo en cada país. Aunque quizás ya tienes un post acerca de eso y aún no lo leo.
    Estoy evaluando la idea de conocer más países y culturas pero no de una manera turística por 15 días recorriendo lo lindo de cada lugar, sino que viviendo y experimentado lo bueno y lo malo de cada lugar.
    Un abrazo y disfruta esta aventura que se llama vida
    😛😘

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    1. Hola Tania! Gracias por leerme, me alegra mucho que te esté ayudando en tu estadía en Canadá 🙂
      Concuerdo contigo en lo de los saludos, sin embargo, yo con mis buenas amigas canadienses siempre nos abrazábamos y creo que, en ese sentido, significaba más porque llegamos a ese nivel de confianza y cariño que no se da de forma tan gratuita.
      También concuerdo en lo de la atención médica: afortunadamente solo tuve que ir 2 veces en el año, usé el seguro médico y todo OK pero la segunda vez que me sentía realmente mal, no me hizo muy feliz esperar tantas horas sintiéndome como si me hubiese arroyado un tren (estuve con gastroenteritis).
      De los canadienses podemos aprender un montón, sobre todo en el cómo son con los inmigrantes. Estoy en Nueva Zelanda ahora y la dinámica es súper parecida 🙂
      Con respecto a cómo lo hago para viajar tanto y con el tema de la plata, creo que tiene mucho que ver con mi personalidad: soy muy inquieta, siempre busco los mejores precios de vuelos (estoy tan obsesionada con viajar que busco vuelos a destinos que me llaman la atención al menos una vez a la semana, probablemente más, ajajajaja), trabajo mucho y, por sobre todas las cosas (y esto es lo que más me ha beneficiado): soy MUY amistosa, muy sociable, he logrado construir amistades que han traspasado varias fronteras, distancias y años. Cuando viajo prácticamente ni gasto en alojamiento porque tengo amigos repartidos por todo el mundo, me preocupo de siempre estar al tanto de cómo están, qué ha sido de sus vidas, converso con cada uno de ellos siempre porque me interesa saber cómo están y el sentimiento es mutuo, entonces solo basta con que ahorre para los pasajes y ya!
      Por otro lado, hago varios trabajos que no necesitan que esté de manera presencial, como diríamos en Chile “tengo mis pitutos” ya sea escribiendo o haciendo mini trabajos para personas con las que ya he trabajado en el pasado.
      Por último no gasto en cosas que no necesito: no me gasto millonadas en ropa (aunque a veces me gustaría comprarme más cosa de las que realmente compro, soy humana, jajaja), cuido lo que tengo, intento ser súper austera en ese sentido porque siempre que viajo tengo que dejar al menos la mitad de mis cosas atrás porque no es sustentable viajar con tanto peso. Es un ejercicio súper simple y que yo lo intento aplicar cada vez que me quiero comprar algo: primero, evalúo si realmente lo necesito (tengo un ejemplo muy simpático sobre una amiga, cuyo nombre no revelaré, que una vez caminando por un mall en Buenos Aires me dijo “me voy a comprar una polera animal print porque no tengo una y, obviamente, la necesito” a lo que yo le respondí “no necesitas una polera animal print, tú quieres una polera animal print. Sé honesta contigo misma!”), y segundo, pienso en guardar esa plata para invertirla en experiencias: una cena en una playa exótica en Tailandia o para pagar la entrada a un palacio milenario en India. El mundo occidental nos ha convencido de que “necesitamos” un montón de cosas que realmente no son tan necesarias. Si haces ese simple ejercicio, te vas a ahorrar mucho!

      Y sé siempre una VISIONARIA, si hoy cuesta, mañana te compensa; aléjate de personas que no te aportan más que comentarios tóxicos o que intentan cuestionar tus decisiones (eso es clave, yo eliminé a muchos conocidos de mi círculo social por ser sumamente negativos), sé empática con el resto y se te van a abrir muchas puertas.

      Un abrazo y me cuentas si andas por Auckland en un futuro no muy lejano!

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