Lo que no te dicen antes de asistir a un matrimonio hindú

Tenía pendiente escribir sobre el matrimonio hindú al que asistimos a fines de noviembre en Jammu, una localidad al norte de India.

Cuando Vipul me llamó en abril de 2017 para decirme que se casaba no podía más de la felicidad, no solo porque eso me permitiría viajar antes de lo esperado sino que, sobre todo, porque venía hablando de su dichoso matrimonio desde que nos conocimos, es decir, desde antes de conocer a la novia. Los indios tienen una cosa bien curiosa con el matrimonio: para las familias es todo un acontecimiento, es una ocasión en la que muestran todos sus atributos, las mujeres se visten con sus mejores atuendos y se maquillan majestuosamente.

Vipul sí me advirtió: “Indian weddings are VERY long, be prepared” y como una es terca y sumida en sus ideas, no le di mucha importancia. “Don’t worry, Vipul” le decía, “we will have so much fun!” gritaba al otro lado del teléfono. Yo me imaginaba bailando bajo una colorida e hipnótica luz proveniente de alguna extraña fuente, como suele ocurrir en las películas de Bollywood. Una se imagina cosas. Y una es bien imaginativa.

Only fun mis polainas. Claro que la pasamos bien pero lo que nadie te dice es que esas largas jornadas de fiestas y ritos tienen su precio y pareciera que los novios no se van a casar nunca hasta el último minuto. Todos los matrimonios hindúes varían, algunos son más simples que otros, de todos modos creo que es importante saber y entender cada uno de los acontecimientos a los que tendrás que asistir si le das el sí al evento en cuestión (y prepararte para subir algunos kilitos):

  1. Antes de los rituales mixtos (es decir, de la novia y el novio), nosotros estuvimos alojando en la casa del novio que queda en Uchana (a unas 2 horas de Delhi) durante 3 días. Los vecinos asistieron 2 días seguidos a dar sus bendiciones a la familia y, sobre todo, al novio. En ambos tuvimos que estar presentes, bailar, cantar y orar con ellos.

Luego viajamos a Jammu -lugar de nacimiento de la novia, al norte de India- donde Vipul arrendó una casa que parecía de ricachón Miami Vice, para todos sus amigos.

  1. Primer día, el “Mehndi“: los invitados se juntan en la casa de la novia donde las mujeres se pintan las manos con henna. Durante el ritual también se baila y, por supuesto, se come mucho. La idea es que vayas con un traje cómodo, para esto las mujeres normalmente usan un traje de dos piezas que consiste en una blusa larga y pantalones de tela sueltos.
  2. Segundo día:
    1. En la mañana es el brunch de compromiso: Siendo mujer te tienes que arreglar ya sea usando un sari, un lehenga o, en el caso de que vayas a un matrimonio punjabi, el traje típico de ellos que consiste en dos piezas. En este brunch, además de comer, los novios se comprometen frente a todos los invitados y, lo más importante, frente al sacerdote.
    2. En la noche es laEngagement party“: nuevamente, las mujeres cambian su atuendo (la dinámica se repite para cada evento, independiente de si es el mismo día o no). En esta ocasión los novios hacen una fiesta de noche donde se bebe alcohol y se come a destajo (es el símil del matrimonio occidental pero en India). Se baila y el ambiente es distendido porque no hay que seguir mucho protocolo más allá de saludar a los padres de los novios respetuosamente.
  3. Tercer día:
    1. En la mañana el novio tiene que asistir al Batna, un ritual en el que sus amigos y familia le pintan la cara con una pasta amarillo cúrcuma (esto es propio de los matrimonios punjabis). Si eres amig@ cercan@ del novio es ideal que vayas, sin embargo, nosotros decidimos no ir porque llevábamos dos días trasnochando y necesitaríamos la poca energía que nos quedaba para esa misma noche (todo lo que es tener treinta y tantos!).
    2. En la noche hay 3 rituales a los que debieses ir:
      1. El registro civil: pareciera una total pérdida de tiempo pero no lo es. Desde el registro civil donde estuvimos cerca de 1 hora, nos fuimos bailando al ritmo de una batucada hacia el templo donde el novio va a pagar sus respetos siendo aún soltero. Él se sube a un caballo blanco y sus invitados lo preceden bailando por alrededor de 3 cuadras y en medio del ajetreado y loco tráfico indio. Al llegar al templo, él se baja del caballo, paga sus respetos por unos 5 minutos en el templo de Shiva y luego se va. Los invitados lo seguimos y también nos vamos en auto a la “farmhouse” (es un centro de eventos).
      2. La “compra” de la novia: cuando llegamos a la entrada de la “farmhouse“, donde se realiza la fiesta final antes de que los novios se casen, el novio se vuelve a subir al caballo blanco -a ambos los trasladaron en auto porque es una casa de eventos alejada de la ciudad- y los invitados nuevamente bailamos al ritmo de los tambores mientras caminamos por el estacionamiento a la entrada decorada con carpas y cortinas de varios colores (predomina el fuccia, rojo y amarillo). Una vez que llegamos a la entrada donde lo espera la familia de la novia, su hermana debe convenir el precio de ésta mientras que el novio debe negociarlo. Hoy en día es solo parte del ritual y no es que se esté literalmente vendiendo a la novia (de hecho, el precio al que llegaron fue algo así como 5 dólares americanos). Una vez adentro de la farmhouse, comes, bebes y bailas mientras los novios se toman más fotos con los invitados (y apenas comen). A eso de la 1 de la mañana te retiras para asistir al rito final.
      3. El rito del fuego: Una vez terminada la fiesta partimos a la casa que tan amorosamente Vipul había arrendado para todos sus amigos, a cambiarnos de ropa y ponernos algo más cómodo (pantalones y chaqueta, hacía frío). Luego nos trasladamos a la casa de la novia donde se realiza el último y más significativo de todos los rituales. Podríamos NO haber ido pero asistimos a todas las celebraciones y no nos podíamos ir sin presenciar el acto más importante de todos: cuando REALMENTE se casan! Prepárate para estar despierto otras 4 horas más (y seguir comiendo y bebiendo chai), afortunadamente un amigo de Vipul tuvo la genial idea de explicarnos cada uno de los pasos -que el sacerdote iba recitando en sánscrito-  porque nos ayudó a mantenernos despiert@s y atent@s en todo momento. Además, aproveché la ocasión para tomar algunas fotos bonitas a los novios.

Y LISTO! A eso de las 5 de la mañana nos fuimos casa a dormir finally! Los novios debieron continuar con otra serie de rituales a los que los invitados no tuvimos que ir.

Nos leemos la próxima semana, mientras tanto pueden escuchar la armónica voz de Robert Smith -The Cure- en “Just like heaven“.

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