Seis impresiones en mi llegada a Auckland

Verde. Verde. Y más verde. ¡Ah! ¡Y montañas! ¡Cientos de ellas! Así resumo mi primera impresión al mirar Nueva Zelanda desde las alturas luego de 3 horas sobrevolando el Océano Pacífico viniendo de Sydney.

Mi segunda impresión: relajados. Pasamos por inmigración y no fue el caos que me habían pintado algunos compatriotas en uno de estos grupos de Facebook en los que te cuentan los “horrores que vivieron en inmigración neozelandesa”. Obviamente cada uno cuenta su propia experiencia. La mía con el oficial fue relajada: “¿cuál es su propósito al venir acá?” y “¿dónde se va a quedar?”. Corta.

Mi tercera impresión: CARO. Todo caro. Comida, transporte y alojamiento. Cada vez que tenía que pagar por algo mi bolsillo temblaba tal y como lo hizo cuando estuve en Israel hace unos años atrás. Por otro lado, venía de uno de los países más baratos del mundo, India, y sicológicamente no estaba preparada para gastos tan grandes en períodos tan cortos de tiempo. Eventualmente te acostumbras a los precios y vas buscando las opciones más económicas pero cuando recién llegas obviamente pagas el noviciado y en los primeros 3 días se nos fueron cantidades absurdas de dinero porque no sabíamos que la podíamos hacer un poco más barata.

Mi cuarta impresión: lindo y esparcido. Al menos Auckland es una ciudad donde aparentemente es fácil moverse pero para nosotros no ha sido tan fácil. Si no tienes auto, necesitas planear tus viajes (adonde sea) con mucha anticipación ya que los buses son poco frecuentes en especial en los suburbios. Algunos pasan cada 30 minutos e incluso una hora entonces, si sales sin estar preparado, puedes encontrarte en el paradero de buses esperando por mucho rato. Por eso, hay que planear con tiempo y revisar los horarios de los buses que necesites tomar para llegar a tu destino. De todos modos, si caminas te vas a encontrar con lindos parques completamente esparcidos por la ciudad y eso puede amenizar el recorrido de cualquier persona (a menos que seas uno de esos Gárgamel que odian la naturaleza).

Mi quinta impresión: los kiwis tienen una vibra parecida a los canadienses. ¿Será porque ambos países están en los rankings de los mejores en el mundo para vivir? Seguramente algo tiene que ver con el estilo de vida, los horarios de trabajo y los buenos salarios. Independiente del sector en el que trabajes o en el que vivas, vas a vivir bien.

Mi sexta impresión: ¡cuánto extranjero! Al igual que Toronto, Auckland es una ciudad multicultural con mucho para ver de otras culturas además de la neozelandesa.

Me quedo un buen rato por estos lados y ya les iré contando sobre nuestras aventuras en el país donde se grabó El Señor de los Anillos (y si el bolsillo lo permite, armaremos una ruta de viaje por varios de los lugares donde tuvo lugar la película).

Escuchando “Common People” de Pulp, los dejo hasta un nuevo post. ¡Los leo!

*La foto del atardecer la tomé desde Mt. Eden. Ya les contaré sobre este y otros cerritos adonde ir a pasear.

 

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